Dos años y tres meses, 24 horas al día, es el tiempo que llevan resistiendo mujeres y hombres que defienden el territorio, el medio ambiente, el agua, la tierra y el derecho a vivir, entre los municipios de San Pedro Ayampuc y San José el Golfo de la ciudad de Guatemala, ni el frio, ni el calor, ni las intensas lluvias y ni el sofocante sol, ni las amenazas de las empresas mineras, ni las agresiones físicas, ni atentados de la Policía Nacional Civil de la ciudad de Guatemala, los ha hecho abandonar su resistencia enérgica pero pacifica. Es sobre la misma carretera que conduce al proyecto de explotación minera El Tambor de origen canadiense Radius Explorations Ltd y su subsidiaria en Guatemala Exploraciones Mineras de Guatemala, en la actualidad vendida a la empresa estadounidense Kappes, Cassiday y Associates KCA.
Es una lucha a muerte, como las que se libran contra las empresas de explotación mineras, es la vida de toda la comunidad, son sus sueños y esperanzas que amenaza la empresa minera Kappes, Cassiday y Associates KCA, es la vida la que dedican a defender el territorio, el agua y el aire, el derecho a vivir de las nuevas generaciones, son nuestros compañeros y compañeras de La Puya, solo la determinación, la denuncia, la solidaridad y articulación local, nacional e internacional podrán detener las ambiciones egoístas de las empresa mineras, salvadoreños, panameños, hondureños, guatemaltecos, costarricense, brasileños, y nicaragüenses todos hermanos latinoamericanos los que nos solidarizamos con los compas que mantienen la resistencia y a través de una ceremonia Maya quisimos trasmitirles nuestras energías cuántica, la fuerza y el acompañamiento en su lucha nuestra lucha.
Fue evidente y vergonzoso que la Policía Nacional Civil de Guatemala tenga una actitud de sometimiento guardando los intereses de la empresa minera, Kappes, Cassiday y Associates KCA, es evidente el poder de la empresa frente al Gobierno de Guatemala, era hostil y provocadora la actitud de los camiones de la empresa y de los y las policías quienes de una manera provocadora pasaban una y otra vez, a la par de donde realizábamos la ceremonia Maya, el llamado es que todas y todos denunciemos el hecho mismo que las empresas mineras someten a gobiernos enteros como es el caso de los gobiernos de Honduras y Guatemala, lo bueno que ni con todo el dinero, ni con la estructura del Estado podrán someter al pueblo centroamericano.

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